Elenio Pico dice que llegó al mundo de los libros infantiles de manera natural. Sus dibujos siempre tuvieron un carácter infantil y él, además, siempre disfrutó de la compañía de los chicos. “Siempre me gustó la posibilidad de metamorfosis de los niños, de ser uno más entre los objetos, de alterar inequívocamente las leyes de la proporción, de la gravedad. Su capacidad de ser tiburón, nadador, barco y submarino en una bañera, con la única compañía de un jabón y una esponja”.

Nacido y formado en Buenos Aires, vive desde hace años en Barcelona, donde trabaja como ilustrador, animador, docente y artista. Fue allí donde creó Tump Tump y Pequeñas historias de grandes pintores, dos de sus obras publicadas por Pequeño Editor que se consiguen en Buendía Libros. “El estímulo de mi amigo Diego Bianchi (o Bianki, como prefieran) –creador de Pequeño Editor– fue fundamental para mí. Juntos compartíamos gustos y largos períodos de trabajo y risas. Su mirada estaba entrenada en esta profesión, en la cual yo todavía no había entrado. Fue y es, aún hoy, muy generoso conmigo”.

¿Qué debe tener, para vos, un buen libro infantil?

Me invitan a la especulación con esta pregunta y la verdad, es que soy un desastre especulando. Al día de hoy no sabría darte una respuesta. Sí recuerdo claramente cuáles eran mis exigencias como niño: no me interesaban en lo más mínimo los textos. El libro debía estar lleno de imágenes; si no era así, no captaba mi interés. Aún hoy compro libros infantiles valorando, principalmente, sus características como objeto y sus dibujos. No me gustan los ejercicios de estilo repetitivos ni los malabarismos técnicos. De hecho, me gustan cuando están dibujados por niños... Cada vez me da más trabajo encontrar libros. Casi siempre lo hago en librerías de usados cuando adquieren ese carácter especial de haber sido machacados un poco por sus antiguos y pequeños dueños....

¿Cuál fue la primera historia que leíste (o te leyeron) y te marcó?

Vercoquin y el plancton, de Boris Vian. Yo tendría unos 18 años cuando lo leí. De adulto también me emocionó mucho Peter Pan. De niño recuerdo especialmente los Cuentos de Polidoro, por las ilustraciones de Napoleón y Barnes. También, los libros de Harold Foster y su Príncipe Valiente, de la colección Robin Hood, eran objetos de adoración... 

¿Qué característica de niño conservás?

Tantas que soy un peligro... 

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