Mario Méndez nació en Mar del Plata, en 1965. Estudió Realización cinematográfica, es maestro y editor. Escribe, sobre todo, para niños y jóvenes, aunque también ha firmado guiones de cine e historieta, una novela y una colección de cuentos de fútbol para adultos. Publicó decenas de cuentos y novelas (por ejemplo, "El monstruo de las frambuesas", "Cabo Fantasma", "El vuelo del dragón" y "Prohibido ordenar" –¡disponible en Buendía Libros!–), y recibió varios premios.

“Llegué a la literatura infantil desde la docencia”, dice. “Cuando estudié el Magisterio empecé, de a poco, a conocer la literatura infantil y juvenil, y más lo hice cuando empecé a ejercer. El contacto con mis alumnos me hizo contactar primero con la lectura de cuentos y novelas para niños y jóvenes, y luego, con la escritura”.

¿Qué debe tener, en tu opinión, un buen libro para chicos?
Lo mismo que un libro para grandes: tiene que enganchar, que ser entretenido, te tiene que dar ganas de seguir leyendo, de saber qué va a ocurrir. Es cierto que los libros para chicos van al “hueso” con más velocidad, porque el lector niño es menos paciente, pero en el fondo, lo mismo: calidad literaria, es lo que hace a un libro que el lector lo quiera.

¿Qué historias hayas leído (o te hayan leído) de chico te marcaron?
Pueden ser las fábulas que leía cuando era chico o, tal vez, los libros de la colección Billiken, libros “para grandes”, adaptados para lectores chicos: el Quijote, Moby Dick, Robinson Crusoe. Corazón podría ser uno de esos libros que me marcaron. Y a los 12 o 13 años, los cuentos de Quiroga.

¿Qué características de chico conservás?
El gusto por el juego. Me encanta jugar, y me tomo la literatura, en gran parte, como un juego. Como lo hacen los chicos, por supuesto: con seriedad, convencidos de que jugar, mientras juegan, es lo más importante.

ENCONTRÁ "PROHIBIDO ORDENAR", DE MARIO MÉNDEZ, ACÁ.