Para Olga Drennen, primero fue la poesía. Después, la literatura infantil. Su primer impulsor fue el editor Tito Tecca, quien luego de leer algunos de sus poemas le preguntó si se animaba a escribir cuentos para chicos. “Le dije que sí”. Así comenzó una carrera que la llevó a Olga a convertirse en docente, poeta, ensayista, editora, traductora y autora de libros de literatura infantil y juvenil. En las últimas décadas, participó en congresos nacionales e internacionales, obtuvo varios premios, colaboró en diversos medios y fue parte de numerosas antologías. Su maestro, dice, fue José Murillo.

Escribiste y tradujiste varios cuentos de terror. ¿Qué te interesa del género?
Los chicos siempre han leído y escuchado cuentos, y el contenido de muchos de ellos, especialmente de los tradicionales, son aterradores: el lobo devora a Caperucita, la madrastra envenena la manzana destinada a Blancanieves, el ogro de Pulgarcito se alimenta con chicos, la bruja de Hansel y Gretel quiere atiborrarse con los dos hermanitos... Tal vez, con estas lecturas, depuran sus miedos, con la ficción, los exorcizan y, extraña paradoja, el hecho de saberse a buen resguardo, los tranquiliza. A lo largo de los tiempos, los pequeños lectores aprendieron a distinguir ficción de realidad. La literatura, sabemos, es un pacto ficcional entre el autor y el lector. Unos y otros estamos al tanto de que lo narrado, aunque esté basado en un hecho real, es imaginario.

Sin embargo, el terror atrae a muchos chicos…
Tal vez, estos lectores busquen una respuesta en la literatura a las dudas que la sociedad actual les plantea. Tal vez, igual que la música a todo volumen o el vértigo de la velocidad, esta clase de relatos despierte, en ellos, emociones fuertes.

¿Cuál fue la primera historia que leíste (o te leyeron) y te marcó?
Me leyeron muchas historias antes de aprender a leer. Las tradicionales me gustaron todas. Pero hay una, de cuyo título no estoy segura (todavía busco esa historia para ver cuánto la cambió mi papá, jaja)… Creo que se llama “Pan Caro” y, al parecer, su autor se llamaba Roberto Ledesma. Pero no sé si se trata de él. Esa historia que mi papá me contaba era horrorosa y supongo que debe de haberme inspirado algunas de mis historias de terror. Según recuerdo, el fantasma de un hombre llamado Pan Caro se presenta ante su hija que era muy mala y, noche a noche, cae a pedazos a los pies de la chica. No puedo describir el terror que yo sentía cuando llegaba el momento en que debía caer la cabeza del padre. Mi papá fue un santo toda la vida, no sé cómo se le habrá ocurrido asustarme así.

Pasando a temas menos truculentos, ¿qué debe tener, para vos, un "buen día"?
Saber que mi gente está bien, un pocillo de café a la mañana, muchos libros cerca y mi compu para escribir y escribir.

¡CONSEGUÍ LOS LIBROS DE OLGA DRENNEN ACÁ!